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Hoy escribo a los medios de comunicación. Así, en general. A cualquier medio, periodista o profesional que esté relacionado con los medios de comunicación.

Soy periodista.

 NADIA ZIANI HAMMAMA

Soy periodista. Perdona que me repita, pero es que casi dos años después de salir de la facultad a veces me sigue costando creérmelo. Soy periodista.

También soy musulmana –e hija de inmigrantes-. Esto es importante para lo que quiero contarte, de verdad. Pero también soy otras tantas cosas, aunque de esto hablaremos más adelante.

Recuerdo mis primeras veces leyendo la prensa: tendría 13 años y leía las noticias que me aparecían en Facebook. Me llamaban especialmente la atención aquellas noticias en las que se hablaba de mi comunidad –o parte de ella-, es decir personas musulmanas y migrantes. Y me llamaban la atención porque siempre había algo que no me terminaba de convencer: el cómo se nos retraba en esas noticias. Además, se ve que era de espíritu masoquista por lo que me ponía a leer los comentarios que los lectores dejaban en las redes. No era bonito, ojalá haberle ahorrado esa experiencia a mi yo de 13 años. Dejé de hacerlo porque me enfadaba y me cabreaba todo lo que se decía de nosotros porque nada de eso era verdad. Ni éramos ladrones, ni vivíamos de ayudas, ni éramos unos vagos, ni le quitábamos el trabajo a nadie. Tampoco éramos violentos, ni terroristas, ni sumisas.

El dejar de leer esas noticias y esos comentarios que ningún bien me hacían lo llamo yo hoy autocuidados. La conclusión es que empecé a recelar de la prensa y este no era un sentimiento aislado, mi entorno en general recelaba de los medios de comunicación. Hasta que unos cuantos años después me vi matriculándome en periodismo. Paradojas de la vida, supongo.

Siempre dije que el periodismo que yo quería hacer era un periodismo libre de prejuicios y estereotipos. Un periodismo para y por los grupos minoritarios –cualesquiera que fueran-. Aunque siempre lo he dicho con la boca pequeña, porque se me hacía una concepción muy idílica del periodismo. Idílica porque desde una edad muy temprana me di cuenta de que el periodismo nos lo puso muy difícil a los hijos de inmigrantes y personas musulmanas.

Había pasado un tiempo entre aquella adolescente de 13 años a la que indignaban los titulares y aquella joven que dedicó cinco años a estudiar periodismo. Pero, nada había cambiado. Me seguía leyendo en los medios de comunicación como mujer sumisa y oprimida. Seguía sin verme reflejada y representada en ellos. Vamos, que los medios de comunicación seguían sin hacerlo bien con la mujer musulmana.

Todo seguía igual. Pero seguía pensado que yo quería hacer un periodismo diferente. Seguía abogando por unos medios de comunicación que fueran aliados. Y esto es una realidad: necesitamos de una prensa que en vez de potenciar los estereotipos los cuestione, necesitamos de una prensa cuyo discurso –o por lo menos parte de él- contrarreste las opiniones negativas existentes. O dicho de una manera mucho más directa: necesitamos de medios de comunicación libres de islamofobia de género. 

Entiendo que la inmediatez del periodismo, la falta de recursos y muchas veces el desconocimiento hacen que se cometan errores. Pero, es hora de introducir algunos cambios. Para mí es un tanto personal porque ahora esas noticias que tanto me desagradaban a los 13 están firmadas por compañeros de profesión. Y que conste que esto no es sobre señalar a nadie en concreto. Es una llamada de atención. Es un por favor, hagámoslo mejor.

Que la islamofobia de género está muy presente en los medios españoles –y apostaría que en los occidentales en general- no es una conclusión personal, es una conclusión a la que se ha llegado tras numerosos estudios y análisis, el último realizado por el proyecto MAGIC (Mujeres y comunidades musulmanas contra la islamofobia de género en la sociedad).

Las conclusiones para mí son (casi) devastadoras, tanto como mujer musulmana como periodista. Abundan las noticias en las que la mujer musulmana está envuelta en un conflicto, algo que como periodista entiendo. Pero, lo que no se debería pasar por alto es que son pocas las noticias positivas sobre las mujeres musulmanas.

Se escribe poco de las mujeres musulmanas, pero cuando se escribe sobre ellas son pocas las veces las que cuentan con sus voces. Hablan de nosotras nuestros vecinos, autoridades, hombres varios y otras mujeres; pero, ¿y nuestras voces?

Noticias de las que se extrae siempre una misma imagen: mujer musulmana que lleva hiyab por obligación, es víctima de su religión y de su familia, en ocasiones ligada al terrorismo. En definitiva, siempre salimos perdiendo. Noticias que se centran en la mujer musulmana de países a miles de kilómetros, ¿y la realidad de la mujer musulmana española?

Noticias con fuentes islamófobas y comentarios islamófobos por parte del periodista, lo que es mucho peor, ¿y la objetividad?

Para los medios de comunicación somos en muchas ocasiones solo entes creyentes, existimos solo como mujeres musulmanas. No hay nada más allá de nuestra fe, no existimos como profesionales, vecinas, pacientes o ciudadanas. Por esto mismo decía al principio que yo era muchas otras cosas.

Estas son algunas conclusiones a las que han llegado los últimos estudios. Es cierto que el tratamiento mediático de la mujer musulmana ha mejorado en los últimos años, pero no es suficiente.

Si te estás preguntando por qué es tan importante que los medios de comunicación lo hagan mejor, te lo explico rápido. Es indiscutible el papel de los medios de comunicación en la prensa actual, por algo se le llama cuarto poder. La mujer musulmana necesita de los medios de comunicación como aliados para contrarrestar aquellas opiniones negativas existentes en la sociedad sobre ellas. Ya que es una opinión negativa que se extiende a varias facetas de su vida: les cuesta más encontrar trabajo, sufren agresiones islamófobas, se enfrentan a malas convivencias, etc.

Así que, sí eres periodista, trabajas en un medio o estás relacionado con la comunicación déjame comentarte unas cuantas cosas: hablad de la mujer musulmana, hacedlo en positivo. Contad con ellas para hablar sobre sí mismas y para hablar de otros temas más allá de su fe. Estableced relaciones con las mujeres musulmanas de vuestro entorno. Abogad por una mayor diversidad en las redacciones. Y si dudáis, preguntad siempre.